Todo depende de lo que escuchas.
David le dijo a Saúl:
— ¿Por qué escucha Su
Majestad a los que dicen que yo quiero hacerle daño?
1 Samuel 24:9
Si
hay una constante en este capítulo que atraiga mi atención es éste: todo
depende de a quien escuchas.
Saúl
escuchaba a todo el que le dijera algo sobre David, así empieza el capitulo,
escuchó a unos decirle donde se escondía el joven salmista.
Saúl
estaba empedernido con matar a David, a estas alturas, no tenia siquiera buena
razones para hacerlo pero el deseo del rey era acabar con la vida del joven.
Así
que no es de extrañar que Saúl le prestara sus oídos a cualquier palabra que le
diera indicaciones de la estancia de David, y esto me lleva a pensar: ¿a qué le
estoy prestando mis oídos?
La
pregunta de David en el verso es interesante, ¿por qué? ¿Por qué escuchamos lo
que escuchamos? ¿Cuál es el centro de nuestras prioridades? ¿Qué dirige
realmente nuestras vidas?
A Saúl
lo dirigía el celo enfermizo por la fama que había cultivado David. Por eso escuchaba
a todo aquel que le hablaba de David.
Quizás
en sus oídos resonaba a diario aquella estrofa que corearon en el pasado: Saúl
mató a sus miles, David a sus diezmiles.
Saúl
escuchó esas palabras y se volvieron su guía, su dirección, su norte, pero
siendo más precisos, su veneno personal.
¿Cuántas
veces hemos caído en lo mismo? Las palabras que nos dijeron resuenan una y otra
vez en nuestras cabezas. Dejamos que nos guíen, las volvemos el argumento de
nuestras decisiones.
Peor
aún, cuando somos nosotros los que decidimos vivir constantemente recordando lo
que escuchamos, cuando a todo lo que nos pasa le damos el tinte de aquello que
alguna vez nos dijeron, cuando adrede buscamos el dolor en ese amargo recuerdo.
Nos
hundimos en el fango como los cerdos, y aunque duele, se vuelve un círculo
vicioso del cual no se sale hasta entender la pregunta
¿Por qué escuchas lo que escuchas?
Y David
era el más indicado para hablar del tema.
Solo
unos versículos antes lo vemos escuchar a sus seguidores, aquellos que le
dijeron que esa era justo la ocasión que había preparado Dios para entregarle
la vida de Saúl en sus manos
Claro
que puede ocurrir que, aun en medio de la obediencia a Dios, estemos rodeados
de susurros que estén distanciados de la santa voluntad del padre
Es
más, me atrevo a decir que es preciso en esos momentos cuando más vulnerables
somos a las palabras que esconden malas intenciones
Los
soldados de David mal interpretaron el mensaje del Señor con tal de hacer su propia
voluntad y dirigir a su líder en lo que humanamente seria lógico.
Pero
David sabía muy bien porqué escuchaba lo que escuchaba
Sabía
que sus oídos tenían una sola voz a la que debían seguir.
Mis ovejas oyen mi voz, y
yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán
jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Juan 10:27-28
Incluso
cuando David sucumbió a la idea de tomar un pedazo de capa de Saúl, en su
interior, dice la biblia que la voz de su conciencia le redarguyo por sus
acciones
David
tenia bien claro qué, a quién escuchar y sobre todo, por qué
Así que la fe es por el
oír, ... Romanos 10:17a
Y si
solo leemos hasta aquí podemos entender el contexto de esta verdad: cualquier
forma de creencia que tenemos, viene por el mensaje que hemos escuchado.
Me
explico.
Si
alguien nos dijo que somos inútiles, nuestra fe es que somos inútiles. Si alguien
nos dice que somos una causa perdida, esa se convierte en nuestra fe cuando le
prestamos nuestros oídos.
Incluso,
hay casos en los que al escuchar algo negativo de nosotros, formamos una fe
(creencia) para contrarrestar eso que escuchamos. Entonces es cuando decimos:
yo le voy a demostrar que no soy eso que dijeron de mí. Una forma de creencia.
Por
eso Pablo dice que la fe viene por el oír... coma, pero que la fe en Dios viene
por oír la palabra de Dios.
Escuchemos la Palabra de Dios.
En fin, hermanos, piensen
en todo lo que es verdadero, noble, correcto, puro, hermoso y admirable.
También piensen en lo que tiene alguna virtud, en lo que es digno de
reconocimiento. Mantengan su mente ocupada en eso. Filipenses 4:8
Pablo
lo dice de esta manera, si necesitamos un filtro para lo que pensamos y sobre
todo para lo escuchamos debe ser éste.
¿Eso
qué escuchas es verdadero? ¿Es digno? ¿Trae paz? Sino entonces ¿por qué lo
escuchas? ¿Por qué mantienes tu mente ocupada en eso?
Si
no cumple esos requisitos muy difícilmente va a ser una palabra de parte de
Dios que sea buena dirección para nuestras acciones y que nos lleve a creer lo
que debemos creer, a tener la fe correcta.
Estamos
rodeado de voces a nuestro alrededor, la voz de nuestros enemigos, la voz de
nuestros aliados, nuestra propia voz (que a veces no sabemos si es aliada o
enemiga) y la voz del Señor
Podemos
encontrarnos como Saúl, escuchando mal y persiguiendo pulgas
O podemos
seguir el ejemplo de David, escuchar la voz del Pastor y caminar hacia la
corona.
Aprendamos
hoy como David qué es lo que debemos escuchar, a quien y ante todo, por qué.
Yo
soy Marlon Avila. Alguien con algo para decir.
Dios
te bendiga.

