Jonatán fue a buscar a David y lo animó a que permaneciera firme en su fe en Dios. 1 Samuel 23:16
1 Samuel nos cuenta la historia de David y Jonatán, una amistad que pasa
todas las fronteras y que pone la vara muy alta cuando se trata de lealtad.
En este capítulo 23, David está
viviendo la persecución de Saúl, rey de Israel pero más importante, padre de Jonatán.
Mientras David se refugia para no
ser encontrado por el rey Saúl, Jonatán lo busca en su escondite para darle ánimo,
arriesgando su vida en el intento.
Esto me lleva a pensar en 3
cosas:
Necesitamos un Jonatán en nuestras vidas
Esas amistades que Dios pone en
nuestros caminos con los que además de disfrutar de buenos momentos, podemos
acudir a ellos en las situaciones difíciles que nos aquejan en la vida.
Necesitamos amigos como Jonatán,
amigos que son leales hasta la muerte, que se mueven arriesgando mucho solo por
ayudarnos y estar a nuestro lado en medio de los dolores.
Y es que lo de Jonatán no era
poco, la lealtad del príncipe a David era un símbolo único de su deseo de ajustarse
a la voluntad de Dios.
Se supone que Jonatán sería el
rey al morir su padre Saúl, pero el ya sabía que Dios había designado a David
como nuevo rey
Jonatán era leal a Dios por
encima de su padre, por encima de David y sobre todo, por encima de sus propios
deseos.
En
todo tiempo ama el amigo,
Y es como un hermano en tiempo de angustia. Proverbios 17:17
Jesús mismo tenía un grupo selecto de discípulos en quienes depositaba más confianza, Pedro, Juan y Santiago; Era el grupo al que el acudía según nos cuenta la biblia en sus momentos de mayor intimidad.
Recordemos la noche antes de la crucifixión, el se
separa a orar en el monte y le pide a estos tres que lo ayuden en oración.
Si Jesús siendo Dios, pidió apoyo
en sus momentos de flaqueza emocional ¿cuánto más necesitamos nosotros hoy
contar con esos Jonatán en nuestras vidas?
Tenemos que ser un Jonatán en la vida de alguien
Y de esa misma manera, debemos
dar por gracia lo que por gracia recibimos. Así como hay momentos en los que necesitamos
a un Jonatán, también hay momentos en los que busquemos ser ese Jonatán para la
vida de alguien que esté pasando dificultades emocionales, físicas o
espirituales.
Debemos tener un espacio en nuestras agendas para esas personas, responder a ese llamado, levantar por lo menos una oración si la distancia o las ocupaciones nos limitan.
Nada debe impedir que hagamos
algo tan simple pero poderoso como una oración por nuestros amigos.
Ser un Jonatán es demostrar la
lealtad a Dios a través del amor leal a nuestros amigos y hermanos.
Tener ese corazón es dejar crecer
en nosotros el corazón mismo de Jesús al dar su vida por sus amigos.
Escuchemos y hablemos las palabras de Jonatán, hoy
La ansiedad en el corazón del
hombre lo deprime, mas la buena palabra lo alegra. Proverbios 12:25
Si algo podemos confiar al tener
esos amigos "Jonatán" es que sus palabras serán oportunas y
guiadas por el Espíritu Santo para animar nuestras vidas.
El mensaje que Jonatán comparte
con David es prácticamente el mismo durante toda su historia épica de amistad:
permanece firme en tu fe en Dios.
Si algo necesitaba David en medio
de la persecución de Saúl, no eran estrategias militares, más gente siguiéndolo,
dinero o comida, ¡no! una palabra, tan solo eso, una palabra que le recordara
quien había dicho Dios que era él.
Y justo creo que si tenemos un
amigo como Jonatán o nos toca ser ese amigo para alguien, estas son las
palabras que debemos tener en mente: mantén tu confianza en Dios, recuerda lo
que Él ha dicho de ti.
Quizás lo primero que
perdemos cuando estamos en situaciones difíciles es nuestra identidad en Dios
como hijos amados por El. Y esa verdad tan sencilla puede ser el detonante de
todos nuestros fallos emocionales.
Por eso que el mensaje sea tan
sencillo como decir: "El Señor ha dicho esto de ti..." no le quita lo
sumamente poderoso que puede llegar a ser.
Así que, procuremos tener a esos
amigos "Jonatán" en nuestras vidas, conservar esas relaciones y fortalecerlas.
Aun mas, seamos ese
amigo/a para alguien más en sus momentos de oscuridad, ser esa luz y sal
que ordenaba Jesús.
Y si solo tuviéramos la
oportunidad de decir una sola palabra para ese momento, que sea: recuerda lo
que Dios ha dicho de ti, mantén tu confianza en El.
Mi nombre es Marlon Avila,
alguien con algo para decir.
Dios te bendiga.
